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¿Por qué me conviene conciliar y no demandar?



“Personalmente, consideramos siempre más factible, resolver los problemas o conflictos familiares legales, apelando a un sano acuerdo de voluntades; pues eso significa ahorro de tiempo y de dinero y evitar estar en un engorroso proceso, que para muchos resulta intolerante”.

Proyectamos el presente artículo, para que sirva como herramienta y un medio de orientación, para todas aquellas personas, que se encuentren en conflicto de derechos y obligaciones, con la disyuntiva de demandar o conciliar.


Sin más preámbulo comencemos…


¿Qué es una demanda judicial?



Definitivamente, en la mayoría de los casos, NO ES LO QUE LA GENTE CREE QUE ES:

  • No es un medio rápido para la solución de conflictos. Las demandas judiciales, se rigen conforme a las normas o reglas que procesalmente se encuentren determinadas en la ley procesal correspondiente. La mayoría de los procesos se integran de manera general por las siguientes eventualidades: demanda y su contestación, ofrecimiento y desahogo de pruebas de las partes y finalmente alegatos y emisión de sentencia. En un proceso judicial se deben respetar múltiples formalidades y plazos procesales comunes para las partes, por tanto, si decides ser parte de un proceso judicial, no esperes que tu problema se resuelva de manera inmediata.

  • Tu verdad no es absoluta. La mayoría de las personas considera que tiene la razón, y por tanto, el juez debe resolver si o si a su favor. La mala información y falta de asesoramiento de cualquier persona, puede dar lugar a que se sujete a un proceso legal, en el que no alcanzará el resultado esperado. En el mundo del derecho, existen muchos matices, y por tanto, cada caso se estudia de manera particular, escuchando a todas las partes, considerando la peculiaridades del contexto que corresponda; es decir, no todos los casos se resuelven en el mismo sentido, aunque se parezcan.

  • No importa lo que sepas. Lo importante en un juicio, no es lo que las partes puedan decir o argumentar, lo importante es lo que estos tengan para poder acreditar y demostrar sus aseveraciones, es decir, lo que importante son las pruebas. Un juicio carente de pruebas o con pobre soporte probatorio, pueda representar una perdida de tiempo y dinero; no importa lo poético o persuasivo de la demanda, “lo que no existe probado en el juicio, no existe en el mundo”.

  • Tener una sentencia favorable no siempre significa ganar. La sentencia firme, solo es una victoria que nos permite obtener el verdadero premio. Después de tener una sentencia favorable, en algunos casos, se tiene que llevar un proceso de ejecución, que significa, obligar a la parte vencida, a su cumplimiento forzoso, de acuerdo a las normas que dicte el procedimiento de ejecución. Cuando se trata de la condena de pago de cantidades de dinero, la obtención de ese pago, dependerá de lo que pueda ser embargado al deudor, entre lo que se encuentra: Salarios, bienes o propiedades, cuentas bancarias, etc.


¿Qué es la conciliación?



La conciliación, se entiende como el acuerdo de voluntades, de las partes, que da fin a un conflicto.


Muchas personas tienden a entender a la conciliación, como sinónimo de “perder” “consentir” es decir, creen que conciliar, significa no defender sus derechos, o dejar que gane la otra parte.


La conciliación, por el contrario, permite a las partes debidamente asesoradas, encontrar en el marco de todas las posibilidades, aquella que sea aceptable y objetiva, no solo de acuerdo a las circunstancias particulares, si no tambien, conforme a la realidad que jurídicamente exista.


La conciliación puede presentarse en dos momentos diferentes:

  • Durante proceso judicial: En la mayoría de los procesos judiciales, se contempla como parte de su proceso la conciliación, es decir, el juez exhorta a las partes, en acudir a una sesión con un facilitador o conciliación, que tiene por fin orientar a las partes, en la búsqueda de un arreglo amistoso.

  • Antes de la demanda: Antes de demandar, en ese mismo sentido, las partes, a través de un experto en la materia, puede orientar a las partes en la búsqueda de un arreglo.


¿Cómo se materializa una conciliación?



Si la conciliación se generó durante un proceso judicial, a través de justicia alternativa o cualquier conciliador, se genera un convenio, que es el acuerdo de voluntades por escrito de las partes, que refleja el como resolverán el conflicto, y a que se obliga cada uno, mismo que será conocido, estudiado y en su caso aprobado por el juez, para el caso de que no advierta clausulas contrarias a derecho.


Si la conciliación se generó antes de un proceso judicial, es necesario la elaboración de un convenio, donde se plasme la voluntad de las partes en la solución de su conflicto; y, posteriormente solicitar audiencia con el juez competente, a fin de que este lo conozca, lo estudie y en su caso lo apruebe.


¿Si no lo aprueba el juez no tiene validez? En muchos casos, las personas optan por la celebración de convenios particulares, con el fin de resolver sus conflictos, sin embargo, estos prefieren no presentárselo al juez competente para aprobación, esto no significa que no tenga validez, sin embargo, el proceso para hacer valer o cumplir ese convenio, se rige conforme a las reglas ordinarias de una demanda, es decir, se tiene que llevar un proceso judicial; por el contrario un convenio estudiado y aprobado por un juez, hace las veces de una sentencia firme, ya sea que se haya aprobado en juicio o fuera de este, por tanto, su cumplimiento se exige a través de un proceso de ejecución, donde no se discute sobre su obligatoriedad y en el que no tienes que llevar un proceso tardado.


¿En qué casos se puede conciliar?


Resulta necesario destacar, que no en todos los casos la ley contempla la posibilidad de la conciliación como un medio para terminar un conflicto judicial, por ejemplo en el Código de Procedimientos Civiles del Estado de Quintana Roo, se contemplan las siguientes excepciones:


  • Artículo 260.- No se procederá a la conciliación únicamente en los Juicios sobre filiación, estado civil de las personas, en Juicios o procedimientos no contenciosos y cuando no se conteste la demanda.

  • Artículo 263.- No se procederá a la conciliación en los siguientes casos: En los casos de Violencia Familiar, queda prohibido al juzgador hacer uso de la mediación. El incumplimiento a esta prohibición dará pie a responsabilidades para los servidores que la lleven a cabo de conformidad con las disposiciones administrativas y penales aplicables.

Esto quiere decir, que sobre cualquier otro caso, es posible optar por la conciliación.


Ventajas de la conciliación:


  1. Hace las veces de una sentencia firme: Como se ha adelantado, la aprobación de un convenio que surge por la conciliación de las partes, sea que se haya obtenido dentro o fuera de un proceso judicial, tiene la misma fuerza que una sentencia emitida por un juez, luego de un largo proceso judicial.

  2. Te ahorras tiempo y dinero: No necesitas demandar para poder conciliar y solicitar a un juez que aprueba tu convenio de conciliación; lo que significa, que la conciliación te permite no tener que pagar por todo un proceso judicial, ni tampoco tienes que esperar una sentencia.

  3. Te permite hacer valer tu derecho: El objetivo de conciliar, no es aceptar la postura de mi contraparte, si no, buscar que ambos respeten sus derechos y obligaciones, por tanto, será necesario contar con un experto que pueda asesorarlos al respecto.


¿Qué necesito para poder conciliar un conflicto legal?



  • Estar debidamente asesorado: La verdad jurídica es muy importante para que las partes puedan dar pauta a una conciliación. Cuando cualquiera de las dos, se encuentra mal asesorada, puede generar altas expectativas, que da lugar a que no puede lograrse una conciliación, pues habrá alguna parte que exija situaciones de las que no tiene derecho.

  • Tener voluntad: Sin la voluntad de las partes, no resulta posible lograr un acuerdo conciliatorio.

  • Fundar pretensiones objetivas: En el proceso de conciliación, es importante que las partes sean objetivas sobre la realidad en que se encuentran, pues muchas veces, aunque el derecho les asiste, las circunstancias particulares de cada uno, hacen imposible que pueda generarse una obligación o acuerdo, a los limite exigidos; por tanto, es importante tener como máxima en la negociación, que nadie esta obligada a lo imposible, permitiendo así buscar un acuerdo que se ajuste a las capacidades de cada parte; pues de lo contrario se convertiría en un acuerdo ocioso, pues la otra parte no lo cumpliría.


Como se ha dicho antes, cuando ve siempre la conciliación como primera opción siempre que las circunstancias lo permitan, y no te olvides en siempre acudir con expertos que te asesoren de manera honesta sobre tu situación, que te permitan valor de manera real y objetiva tus posibilidades.


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